“Fumar es un placer genial, sensual” Así decía sabiamente Carlos Gardel en uno de sus más afamados tangos. Para nosotros los fumadores cada palabra de esa frase es cierta. Sin embargo, el fumar ya no es visto como antes. Durante la primera mitad del siglo XX, en la época dorada del cine de Hollywood, el fumar era presentado con elegancia y sensualidad. Las mujeres más hermosas y los héroes más famosos fumaban sus cigarrillos en pantalla mientras hacían sus hazañas, decían sus frases célebres y conquistaban a sus co-protagonistas y a la audiencia.
Mientras apago el cigarro que acabo de fumar, pienso que hoy en día es otra historia; triste historia, debo decir. Tanto es el rechazo al cigarrillo, que gobiernos en todo el mundo instalan medidas anti-tabaco que van desde las más suaves, como advertencias en tipografías llamativas, hasta el aumento exagerado de los precios e imágenes realmente asquerosas (cómo abortos y ejemplos de cánceres) en los paquetes. En países como en Canadá y Estados Unidos, una caja de Marlboro puede costar hasta 15 dólares. Claro que, quienes hayan probado el Marlboro Medium, saben que los valen totalmente, cada bocanada es exquisita.
Algo que me molesta es que en países, cuyas legislaciones son llevadas a cabo por tarados; como aquí en Colombia, las medidas anti-tabaco han dado un giro que limita no sólo las ganancias de los vendedores, sino también sus libertades. El año pasado, un fallo de la Corte Constitucional, prohibió la venta de cigarrillos por unidad. Esto, naturalmente, produjo descontento entre fumadores, vendedores ambulantes y tenderos. ¿Cómo es que en este país siempre se prefiere prohibir a educar? Y lo más desagradable es que todas las prohibiciones son hechas bajo una falsa moral, quitándonos nuestro libre albedrio como en los tiempos del tirano. Luego sale el padre de la iglesia del barrio en cada emisión del noticiero, apoyando la resolución del estado. Basura.
Estoy de acuerdo en que se tomen medidas, pero la prohibición no es aceptable. Me dolería, pero creo que si suben el precio del paquete de cigarros, muchos vendedores harán lo mismo con las unidades, los fumadores débiles preferirán comprar parches de nicotina, los menores de edad no querrán gastar la merienda en cigarros y se compensaría la pérdida de compradores con las ganancias que vendría de los verdaderos usuarios de tabaco. Claro, todo esto junto con educación, y la cultura anti-cigarrillos sería una cultura más auténtica y constructiva. Fumando Espero a que esto pase.
Finalmente, no es que no considere el cáncer, sé perfectamente las malas consecuencias de fumar. Pero es que disfrutar de un cigarrillo es un placer comparable a la primera sonrisa del día y la primera taza de café de la mañana. Sin hablar de lo sexy que se ve una mujer con un cigarro en la mano, sentada con las piernas juntas sobre el brazo de la silla, hablando mierda.
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